A continuación empieza uno de los relatos más tragicomédicos de mi vida, porque, lo que creí que sería una prueba común y corriente para reiterarse que no eres ningún psicópata pederasta, se convirtió en un viaje hacia el pasado, fue como una máquina del tiempo que me transportó exactamente hacia principios del año 2000, la cual describiría como la época más tumultosa de mi vida académica: la preparatoria.
La primer parte del exámen tuve que buscar en lo más recóndito de mi cerebro para acordarme de Montesqieu, la revolución industrial y otros temas que fueron desplazados de mis memorias. No creí que al cabo de unos años, se hubieran convertido en conocimientos muertos esas largas noches de estudio oyendo a Saves the Day y Destiny Childs.
La segunda parte fue la más pelada y la que menos disgustó a mi alter ego. Ya serían disparates que en el tema de Español volviera a mi ese nudo en el estómago, después de todo la cara de "chingado" no me la pude quitar, ni siquiera al terminar.. o será que desde entonces se me quedó?

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