domingo 4 de octubre de 2009

Ay!

Que bueno que existen los días lluviosos, porque así duren sólo unas horas, me brindan la oportunidad de pensar más agudamente, y me hacen tomar decisiones bruscas que seguramente alterarán el orden de los días.

Pero luego comienza a llover y dices, "está bien, es el momento, lo haré" y dejas a un lado las excusas, te haces de la vista gorda con todo lo que tenga que ver con el tema y después de mucho masticar el tema.. rompes la dieta.