Sin embargo, fuera de lo que dicho sobre nombre sugiere, esta persona no utiliza magia, ni hipnósis ni nada por el estilo, él se vale de pura psicología para conseguir educar y condicionar los animales a que lleven a cabo ciertos comportamientos.
Me pongo a pensar que tanto éxito tendría ese oficio aquí. Dudo que los sonorenses seríamos capaz de pagar 1 o 100 pesos por dicho trabajo, por más agresivo, psicópata y mión que sea el animal, preferirmos gritarles, pegarles con el periódico, sacarlos al patio y hasta no darles de comer a contratar alguien que le enseñe buenos modales.
Lo mismo sucede con el sistema escolar en nuestro país. Cuando un estudiante es flojo, no lleva las tareas, habla en clase, y demás, es preferible sacarlo del salón y darle unos cuántos gritos que traer a alguien que razone con él y lo haga cambiar su actitud.
Algo anda mal en el sistema educativo mexicano.. o en la vida.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada